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Polly Ferman

Zenaida Romeu |
POLLY FERMAN Y LA CAMERATA ROMEU
Prodigios del Sur
Autor:
ADA ORAMAS
Un sueño
convertido en realidad fue el calificativo que otorgaron al Concierto
del Sur, sus protagonistas: la pianista uruguaya Polly Ferman y la
directora Zenaida Romeu, figuras altamente reconocidas en el universo de
la imagen sonora del Planeta.
Tal coincidencia no surgió del azar, sino de la perspicacia de la
científica argentina Isabel Youkidenich, quien al presenciar un
concierto de la Camerata Romeu, en la Basílica Menor de San Francisco de
Asís, se percató de que la estética de esta fabulosa orquesta de cuerdas
coincidía con los códigos de la pianista uruguaya Polly Ferman.
Según dio a conocer Zenaida Romeu, en un breve paréntesis del concierto,
el e-mail propició intercambio de criterios, partituras e ideas con
Polly. Así, fue tomando forma este proyecto, materializado en la propia
Basílica, a la cual acudió tal cantidad de público que muchos
espectadores tuvieron que presenciarlo de pie.
Interludio para Polly Ferman
Pienso que antes de referirme a la actuación de tan destacada
instrumentista es imprescindible hacer referencia a los rasgos más
sobresalientes relativos a la carrera artística de esta mujer, de
impactante presencia, quien sorprendió al auditorio por la osadía de su
vestimenta, bien alejada de los convencionalismos de la mayoría de las
pianistas de concierto.
El Concierto del Sur marcó su debut en Cuba, lo cual puede considerarse
como un acontecimiento en la historia cultural de nuestro país, debido a
que la Ferman está catalogada como una de las máximas exponentes de la
música de este continente, por la magnitud de su pianismo, el cual posee
características que la identifican hasta el punto de que podría
asegurarse que ha impuesto el estilo Ferman.
Polly ha recibido distinciones de gran valía, a lo largo de su carrera,
entre las cuales se destaca la distinción a ella conferida por el
Japan Times, como embajadora de las Américas. Como solista, ha sido
acompañada en los conciertos incluidos a lo largo de sus extensas giras
por las Sinfónicas de San Francisco, Colorado, Vancouver, Indianápolis,
Tokio, Jarkou (Ucrania), Filipinas, Sao Paulo, Argentina y la del Teatro
Sodre, por mencionar tan sólo algunas.
Ha brindado recitales en Nueva York, París, Saint Martin in the fields
(Londres), San Petersburgo, Manila, Beijing, Jerusalén, Río de Janeiro y
Buenos Aires y su discografía es una de las más amplias del continente.
Fue la única pianista invitada a los Juegos Panamericanos de 1987, en
Indianápolis, en los que interpretó obras de Villalobos.
Fusion de Magia y Lirismo
Una introducción al universo pianístico latinoamericano constituyó
la actuación de la Camerata Romeu en su excelente versión de Milonga del
Riachuelo, que forjó una especial atmósfera en el auditorio, en que
podía sentirse que había irrumpido la magia de la poesía auditiva.
La presencia de Polly completó el sortilegio, por la exquisita
sensibilidad que otorga a su ejecución, a la par que denota una
expresividad capaz de apresar una infinita gama de sentimientos,
canalizada en la perfección técnica y estilística, en la depurada
digitación de unas manos que parecen volar sobre el teclado.
Con su expresión corporal ella logra transportar al espectador a su
universo pletórico de vivencias, al entregarse a la ejecución en que se
apropia del microcosmos del autor, como pudo apreciarse en las Danzas
argentinas, de Alberto Ginastera. En la del viejo, perfiló su
retrato melódico de añoranzas y frustraciones, mientras que en la Moza
Donosa, resultó magistral su labor con la mano izquierda, por el
protagonismo conferido al acompañamiento, hasta que un glisado
fulminante parece fulminar una historia inconclusa de un modo
estremecedor.
Observo que ella sabe dominar sus emociones, las embrida en función de
la técnica como un tributo a la pureza del estilo. Tal ocurre con su
entrega a La muerte del ángel, de Astor Piazzola, en que
no solo refleja la secuencia conflictual del dramatismo a la tragicidad,
sino que revela facetas de un Piazzola desconocido, que parece
redescubrirnos.
Resulta verdaderamente admirable el empaste que se produjo entre Polly
la Camerata Romeu, en las obras en que actuaron juntas, en lo cual cabe
destacar la maestría de Zenaida, la dramaturgia que ella otorga al
discurso de esta sinfónica de cuerdas, en la cual no existen ausencias
de metales ni percutores, porque las muchachas saben desdoblarse e
incorporarlas con creatividad.
Un momento inolvidable de esta agrupación advino con Noche de tango,
de Jorge López Marín, en la cual, además de una inspirada labor
instrumental, unieron sus voces en una coral montada con todos los
recursos propios del género.
De Roberto Valera, La Suite Caribeña resultó un cierre monumental
a la primera parte, pues concentra géneros de la música tradicional
cubana en estilizaciones sumamente creativas, a partir de la esencia de
sus células rítmicas y con un excepcional empaque, para su
interpretación orquestal, en feliz conjunción de cuerdas y piano, todo
lo cual llegó a un clímax sonoro en el Gran tumbao, cuya maestro
hizo subir a escena a su autor, lo cual también ocurrió con la
visualización sonora de Imágenes de Buenos Aires, de Daniel Binelli,
cuya complasencia manifiesta quedó apresada en sus palabras.
Los cuatro movimientos de la Suite para cuerdas, de Gerardo di
Giusto, constituyó una tempestad de emociones, al conjuro de todas las
ejecutantes, al igual que en Tango de los cuadros, de Binelli, de
una fuerza tonal que la pianista volcó en pasajes de especial
virtuosismo.
Ante las atronadoras ovaciones, llegaron los encore, entre ellos
una fuga de Piazzola, que adquirió particular emotividad en los arpegios
emanados del teclado, tras cuyo final Polly expresó su admiración hacia
la grandeza de Zenaida y la Camerata y expresó que consideraba un honor
haber compartido el concierto con ellas.
También elogió la alta calidad de la música cubana, pues no está marcada
por la comercialización, no es mercenaria. "Aquí se toca por amor",
puntualizó.
Ella y la Camerata volaron alto hacia infinitudes de lirismo en
Alfonsina, cuya bellísima melodía reveló insondables sentimientos
ocultos en la partitura, como prodigios del Sur en un concierto
inolvidable.
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Fuente:
EXCLUSIVO, 14/11/05
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